Aforismos Contemporáneos

Estamos inmersos en un tiempo donde la celeridad de las decisiones y, mismo, de las acciones, dominan el mapa personal de las personas. Daría la impresión de que en estos tiempos no hay lugar para frenar y pensar, leer un libro de 1.000 páginas ha de ser una quimera.

Los aforismos, que son algo así como condenaciones de verdades dichas entre diez y quince palabras, comienzan a dominar el campo del pensamiento moderno. En la era digital la gente comenzó a decidir qué es lo que quiere compartir y lo que no, hoy los aforismos son una de las cosas que la gente prefiere compartir en sus muros de Facebook.

Dada esta coyuntura, el aforismo es un género literario que hoy está teniendo una revitalización gracias a las redes sociales, las personas comparten esta suerte de pensamiento breve en sus muros personales y, generalmente, los que más compartidos suelen ser los autores denominados clásicos, que van desde el siglo XVII al XX.

"El escepticismo es un ejercicio de des fascinación" decía Emil Cioran, un aforista que supo iluminarnos durante el siglo pasado -leí hace un tiempo en un muro. Hay un autor escéptico que Mario Benedetti supo reconocer con ojo clínico: "Cada Umbral de Alejandro Lanús es un puente a lo esencial. Sus aforismos son el néctar de la poesía. "

Este autor sudamericano, más precisamente, argentino, merece ser leído por distintas generaciones, no tiene desperdicio. Alejandro Lanús, hoy es muy aclamado en Internet, tiene más de 750.000 seguidores, con una imagen y una estética virtual muy cuidada donde es muy característica la forma en comparte su obra a sus lectores.

Cabe destacar que, sin que su libro pisara una librería, Alejandro Lanús es el poeta de lengua castellana que más eco obtuvo en las redes sociales. Pero, a su vez, mucho antes de que nacieran las redes sociales, sus aforismos se compartían en borradores y ya habían sido destacados por diversas celebridades del mundo literario.

El poeta de "Balada para un loco", Horacio Ferrer, dijo al respecto de su libro Umbrales: "Tus Umbrales son un elixir para el alma, verdades filosas y luminosas." Reflexiono estas palabras un poco y noto que no hay mejor expresión para definir un buen aforismo: "verdades filosas y luminosas", los aforismos  tienen esa suerte de ambigüedad, por un lado parece que punzan en tu interior arremetiendo y, por el otro, pareciera que iluminan tu pensamiento.

Para leer a Alejandro Lanús previamente se requiere una purga filosófica, en uno de sus Umbrales claramente sentencia: "La filosofía es el hondo sedimento donde naufragan todas las ideas."

Escribe sus fragmentos y aforismos en un estado casi como si estuviera ajeno a la literatura, en forma anárquica y hasta cáustica, como si se valiera de sí mismo para hacer catarsis de algo que nos pertenece a todos: "Al escribir, siempre siento que estoy haciendo algo indebido. Como si nada me perteneciera del todo. Ni lo más íntimo, ni las cosas que apunto con desgano. Siento, cuando escribo, la extrañeza que siente el que observa de lejos, expectante, aquel que teme corregir algo que no es propio. Escribo absorto. Y también con cierta pereza -de tener que hacerlo. Más bien, diría, que sobreviven al naufragio algunas notas del espanto."

Es difícil encasillar a Alejandro Lanús como filósofo, pero, no obstante, lo que hace, es pura filosofía. Da la impresión de ser el costado onírico de la filosofía, de estar en el revés de la trama a la que pocos escritores pueden arribar y menos revelar, tal cual lo advierte el autor en el prólogo de su libro, sus aforismos son "astillas de poesía", "vestigios de sufrimiento" -que penetran el alma por completo, agregaría yo.

Como bien señaló el filósofo Víctor Massuh "Sus aforismos conmueven porque son heridas del pensar, pulsaciones de una verdad esquiva que nos pone ante Umbrales que se abren ante todas las direcciones. Pero ellas convergen finalmente en un solo centro: el ahondamiento y la exploración de uno mismo."

Sus escritos son un conjunto de aforismos que están enhebrados por la trama que atraviesa el alma, tal cual lo destaca el poeta Fernando Sánchez Sorondo: "...el intento de Lanús no resulta servil: no pasa por seducir al lector entregándole lo que ya espera sino al revés: lo interpela, lo inquieta, lo molesta a la manera del tábano de Sócrates. Y el lector termina advirtiendo que salió ganando con lo imprevisto, enriqueciéndose con nuevas tomas de conciencia, compartiendo esa fascinación de no dar nada por obvio y adentrándose en las grandes cuestiones de la vida y de la muerte, de la soledad y de Dios."

La naturaleza de Alejandro Lanús está dotada de un gran escepticismo, tanto en el hombre como en su Creador: "Hoy creo mucho menos en el hombre que en Dios." Como diría Nietzsche, es el estado de los espíritus y de las voluntades fuertes, a las cuales no les es posible atenerse a un juicio negativo: la negación activa responde mejor a sus naturalezas profundas.

Por último, el denominado "Poeta de América", Rubén Vela, a propósito de los aforismos de Alejandro Lanús, escribió: "Umbrales: la palabra oculta un significado secreto al cual se arriba cuando se desprende de toda realidad y adquiere una dimensión mágica. Es entonces cuando cada palabra se desvanece y pierde su sentido lógico para arribar a sus sueños más perfectos, donde la realidad se descubre así misma demostrando que lo que se quiere decir existe en el mundo de las contradicciones como la única verdad posible."

Aforismos

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