Los mejores aforismos contemporáneos

Los aforismos, pequeñas verdades, tienen una brevedad con una potencia única, como si fueran flechas filosas que se te clavan adentro de tu pensamiento para siempre. Son verdades profundas, a veces luminosas, otras oscuras, pero que todas buscan ahondar en tu interior y hurgar en él.

Siento con los aforismos una cosa distinta a lo que me sucede con otros géneros literarios, me hacen sentir conmovida, me dan cierta introspección, una suerte de ensimismamiento, que me lleva a pensar una y otra vez “qué más quiso decir este autor, ¿hay algo más detrás de este aforismo?"

La mayoría de los autores actuales de aforismos caen en el sarcasmo, en la ironía o pareciera que dan pinceladas de lo cotidiano. Antiguamente, la principal motivación del género, era la moral. Hipócrates, el padre de los aforismos, en cambio, usó a la sentencia basado en la medicina, como una forma de dogma y de fácil recordación, dada su brevedad; hay que recordar que, en esa época, a los libros, sólo accedían las clases altas, la monarquía, la burguesía y el clero.

Sin embargo, hay algunos escritores de aforismos contemporáneos que rompieron ese molde y fueron más allá. De mis aforistas preferidos, están los renombrados Emil Cioran, un escritor rumano, que vivió mayormente en Francia, Antonio Porchia y sus “Voces” (1943), un poeta italiano, que vivió casi toda su vida en Argentina, Alejandro Lanús y sus “Umbrales” (2009), un poeta porteño, que abandonó su Buenos Aires natal y se recluyó en la montaña a escribir, apartándose así del mundo y de las posibilidades que ofrecen las grandes ciudades.


Destacando a estos tres escritores veo un patrón común en cada uno de ellos, todos salieron de su de su zona de confort, dejaron atrás sus ciudades natales, abandonaron lo conocido y se dirigieron en busca de lo incierto, posiblemente en ese largo trajín encontraron inspiración para escribir aforismos.

Aforismos

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